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Mindfulness

mindfulnessMindfulness es un término inglés sin traducción exacta, que algunas veces aparece traducido como atención plena o conciencia plena. La atención plena o mindfulness no se refiere a un contenido mental, sino a una actitud ante nuestra experiencia. Independientemente de cómo o cuál sea ésta.

Se trata de ser conscientes de la experiencia presente sin juzgarla,  aceptándola tal y como se presenta. Es atender voluntariamente, dejando que el cuerpo se relaje y sin embargo permaneciendo alerta.

Mindfulness se asienta en una actitud de distensión relajada y al mismo tiempo con la atención muy despierta 

mindfulness y cuerpo¿Qué ocurrirá si practicas la atención plena así, con todo tu ser? El cuerpo, los sentidos, la atención y la conciencia receptivos, penetrando hondo. Relajado, interesado, alerta, receptivo y amistoso. Desde una actitud mindfulness en la vida, podemos como seres humanos, aprender a sumergirnos en nuestra totalidad, a no limitar la experiencia de la vida a nuestros hábitos de pensamiento y a los continuos desplazamientos de la atención del pasado al futuro.

 

Se puede recuperar un estado natural de felicidad apreciando cada instante como el primero, el único y eventualmente, el último

Si el ser humano desea vivir plenamente en todos los ámbitos de su existencia, necesita una transformación que le permita mantener una alerta consciente en cada momento de su vida. Para nosotros, habitualmente, la vida es todo aquello que nos perdemos mientras estamos haciendo planes para el futuro. Se puede recuperar un estado natural de felicidad apreciando cada instante como el primero, el único y eventualmente, el último. Esta muy antigua y sabia estrategia es la práctica de la atención plena, que nos permite observarnos interiormente y reflexionar sobre los aspectos que no asumimos con atención y que nos conducen a un estado de estrés e insatisfacción.
Jon Kabat-Zinn.

Practicar la atención es ser consciente momento a momento

mindfulnessSe cultiva prestando atención en nuestra cotidianidad. Todo ocurre en el momento presente. Cualquier contenido mental, como pueden ser percepciones, pensamientos, emociones, sensaciones, sentimientos,  fluyen en el momento presente. El experimentarlo desde un estado de atención intencionada, calmada y despierta, sostenida y sin juicio, desencadena un proceso de comprensión sobre nosotros mismos y el entorno.

Esta práctica tiene dos características importantes que la definen. La primera es vivir en el momento presente y la segunda se relaciona con estar abierto a las diversas experiencias que se presenten con aceptación sin juicio  y bondad amorosa.

Podemos ir concretando si definimos qué es lo que observamos y cómo lo observamos.

¿Qué observamos?

Cualquier experiencia, interna o externa que “suceda” en el presente. Podemos decir que prestamos atención a nuestro cuerpo y a cualquier sensación que de él nos venga, a nuestra mente y a cualquiera de los contenidos que aparezcan en ella, al exterior y a todo lo que percibimos de él. Se trata de ser consciente, de observar, de constatar, lo que está haciendo la mente en el instante en el que lo está haciendo.

  • Lo que viene a través de los sentidos, todo aquello que se presenta en el campo de nuestra experiencia sensorial. Lo que oímos, vemos, olemos, sensaciones de tacto o del gusto.
  • El mundo físico interno: sensaciones propioceptivas de músculos, articulaciones, sensaciones viscerales, la información del sistema vestibular acerca de la postura o de los movimientos.
  • La actividad mental, que incluye emociones, sentimientos y pensamientos. Incluso cuando se refieren al pasado, se actualizan en este momento, por lo que la atención los observa aquí y ahora, aunque provengan o se refieran a episodios pasados. También cuando surgen de forma espontánea, sin que sepamos qué los origina. En realidad, son funciones psicofisiológicas con su correlato corporal, que también observamos.
  • Y lo que Siegel llama el “octavo sentido relacional”, referido al hecho de cómo resonamos emocionalmente con otros.

¿Cómo lo observamos?

mindfulnessMindfulness implica una orientación particular hacia la propia experiencia desde una postura interna precisa. No observamos para juzgar lo que sucede, sino que nos acercamos con curiosidad; tampoco descalificamos o arrinconamos algunas de las experiencias, sino que cultivamos una apertura en la que todo pueda presentarse; ni pretendemos luchar contra nada de lo que aparece, sino que ensanchamos el campo de nuestra aceptación; no presentamos resistencia a lo que acontece, sino que soltamos nuestras expectativas y ese tipo de “esfuerzo”.

Practicamos desde unas actitudes básicas. Al principio de la practica, accedemos desde conocimiento racional, intelectual de estas actitudes y con el tiempo desarrollamos el aprendizaje de estas actitudes de manera vivencial. Lo que nos lleva a integrarlo en la vivencia. Así momento a momento se vive desde estas actitudes básicas, conformándose, podríamos decir, un arte o estilo de vivir.

Actitudes Mindfulness

Aceptación: Al no juzgar lo que observamos, pensamientos, sensaciones, sentimientos y experiencias, aprendemos a aceptarlos. Es importante para aprender a admitir el pasado.

Soltar: No aferrarse a experiencias o personas del pasado, saber perdonar para poder soltarlo.

No juzgar: No juzgarse a sí mismo, así se aprende a no juzgar a los demás. Ni tampoco juzgar la experiencia que se presenta.

Amor o compasión: es importante que la observación esté imbuida de una actitud amorosa y cordial, no de exigencia o prepotencia. Algunos autores llaman a esta actitud compasión. Lo que observamos, ya sea en nuestro interior o exteriormente, es algo muy querido, porque es precisamente lo que nos ha tocado vivir.

Paciencia: La completa apertura al momento requiere paciencia, aceptar que cada evento ocurra a su propio ritmo.
Mente de principiante: Experimentar cada momento y experiencia como si fuera la primera vez. En la mente de principiante hay muchas posibilidades, en la del experto, sólo unas pocas.

Confianza: Aprender a confiar en uno mismo, sin cargar con lo anteriormente vivido. Cada experiencia es nueva, si observamos vemos que todo cambia en la Naturaleza a cada instante.

Distensión, no empeñarse en el esfuerzo: No ofuscarse en el hacer y dar más importancia al ser. No realizar un esfuerzo desmesurado que conlleva tensión. Esta actitud también recibe el nombre de distensión. Especialmente relacionado con la distensión es no esperar algo o desear, sino “ser uno” con lo que acontece.

Sobre Mindfulness 

La esencia de mindfulness consiste en prestar atención de forma consciente al momento presente, con aceptación de lo hay sin juzgarlo y con amabilidad. Al margen de esta definición, en el modo y en la forma en que se practica puede dar lugar a confusión. También quizá la popularidad del concepto puede llevar a ideas erróneas. A continuación detallo algunas de estas ideas.

Mindfulness se puede practicar dejando a un lado sus connotaciones religiosas. Es una filosofía vital que parte del budismo, y tiene un importante componente ético que no se puede obviar. La práctica Mindfulness es también la intención de la persona que lo practica. Está vinculado con el precepto budista de no hacer daño (La atención plena de un francotirador cuando enfoca su objetivo con la mirilla de su rifle no es mindfulness tal como lo enseñó Buda”). Mindfulness va acompañado de buenas intenciones, amabilidad y generosidad. 

Practicar mindfulness puede ser sencillo y difícil

Puede parecer sencillo centrarnos en lo que estamos haciendo, a veces sí, otras no. Lo difícil es recordar estar siempre atento. Esto solo se consigue con la práctica. Puedes darte cuenta, cómo consigues concentrarte al leer un libro, ver una película o charlar con una persona –y aun así hay personas que le cuesta muchísimo, pues siempre están pendiente del móvil–. Es mucho más difícil concentrarse en actividades cotidianas, como puede ser asearse, lavar los platos, comer,  caminar al trabajo, realizar alguna actividad que se considera tediosa.  Mindfulness aporta a nuestra vida la capacidad de vivir concentrándonos en cada actividad que estamos haciendo, ya sea andar, cocinar o leer un libro. Es llevar la meditación a todas nuestras actividades, sin necesidad de desconectar de lo que nos rodea.

También puede tornarse difícil querer meditar

Cuando practicamos el silencio en la meditación, nos encontramos con que no solo somos bien, verdad, belleza… sino también, codicia, vanidad, ambición… y esto que nos encontramos no nos gusta. Nos damos cuenta de que hemos vivido como extraño en nosotros mismos y esto nos asusta.

Meditar no es dejar la mente en blanco, ésto es un mito. La meditación te lleva a aceptar lo que la mente es y también a salirnos del ideal de controlarla. No se trata de alcanzar la perfección en su forma sino la pureza de corazón, a través de la meditación nos acercamos a quién realmente somos. Hoy en día sabemos poco de nosotros mismos, reconciliarnos con nuestro no saber, con nuestra ignorancia es a eso donde nos puede conducir la meditación.

Cuando la mente se calma, pueden surgir pensamientos y emociones negativas que quizás no se conocen. Si se tiene algún problema psicológico, es recomendable, antes de comenzar la practicar de la meditación, consultar con una persona que trate dicho problema y  conjuntamente proponer un entrenamiento adecuado a dicho problema.

Luisa Alguacil

“No vivas en el pasado, no imagines el futuro, concentra la mente en el momento presente.” (Buda)

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